Fuente: New York Times

Le ocurrió a un empleado de Ansett Australia Airlines, que se apellida Gay cuando cogió un vuelo aprovechando los “vuelos gratis” que la compañía ofrece a sus empleados. Sin embargo, cuando Mr. Gay intentó ocupar su asiento, encontró que este estaba ocupado por un pasajero “de pago”.
No quería montar un escándalo, él simplemente eligió otro asiento. Sin que Mr Gay lo supiera, otro vuelo Ansett sufrió problemas técnicos en el aeropuerto. Los pasajeros de este vuelo fueron redistribuidos en otros aviones. Unos pocos fueron colocados en el vuelo de Mr Gay y algunos, que sostenía la tarjeta de embarque donde ponía “gratis” estaban siendo expulsados del avión. Los azafatos de Ansett, armados con la lista de estos viajeros con billete gratis, empezaron a sacarlos del avión a favor de los pasajeros que sí habían pagado por los billetes. Por supuesto, nuestro Mr. Gay no estaba sentado en su asiento asignado, como os hemos contado antes. Así que cuando la azafata se acercó al asiento donde se suponía que Mr. Gay debía estar sentado le preguntó al cliente: “¿Es usted gay?” El hombre, se quedó anonadado y la azafata le dijo: “Entonces usted tiene que abandonar el avión”. Mr. Gay, que había escuchado a la azafata, intervino intentando aclarar la situación: “Te has equivocado de persona. ¡Yo soy Gay!” Un tercer pasajero irritado contestó: “Demonios, ¡yo también soy gay! ¡No nos pueden echar a todos de una patada en el culo!” La confusión y el caos creció cuando más y más pasajeros comenzaron a gritar que Ansett no tiene derecho a echar a los gays de los aviones.


