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¿Es usted Gay? Pues, abandone el avión.

5 Enero 2010

Fuente: New York Times

Le ocurrió a un empleado de Ansett Australia Airlines, que se apellida Gay cuando cogió un vuelo aprovechando los “vuelos gratis” que la compañía ofrece a sus empleados. Sin embargo, cuando Mr. Gay intentó ocupar su asiento, encontró que este estaba ocupado por un pasajero “de pago”.

No quería montar un escándalo, él simplemente eligió otro asiento. Sin que Mr Gay lo supiera, otro vuelo Ansett sufrió problemas técnicos en el aeropuerto. Los pasajeros de este vuelo fueron redistribuidos en otros aviones. Unos pocos fueron colocados en el vuelo de Mr Gay y algunos, que sostenía la tarjeta de embarque donde ponía “gratis” estaban siendo expulsados del avión. Los azafatos de Ansett, armados con la lista de estos viajeros con billete gratis, empezaron a sacarlos del avión a favor de los pasajeros que sí habían pagado por los billetes. Por supuesto, nuestro Mr. Gay no estaba sentado en su asiento asignado, como os hemos contado antes. Así que cuando la azafata se acercó al asiento donde se suponía que Mr. Gay debía estar sentado le preguntó al cliente: “¿Es usted gay?” El hombre, se quedó anonadado y la azafata le dijo: “Entonces usted tiene que abandonar el avión”. Mr. Gay, que había escuchado a la azafata, intervino intentando aclarar la situación: “Te has equivocado de persona. ¡Yo soy Gay!” Un tercer pasajero irritado contestó: “Demonios, ¡yo también soy gay! ¡No nos pueden echar a todos de una patada en el culo!” La confusión y el caos creció cuando más y más pasajeros comenzaron a gritar que Ansett no tiene derecho a echar a los gays de los aviones.

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La capital de las bodas gays según el New York Times

8 Septiembre 2009

¿Quién iba a sospechar que Campillo de Ranas iba a ser mencionado nada más y nada menos que por el New York Times? Al pueblecito de Guadalajara no se le cita por sus casas de pizarra ni por el Pico del Ocejón, sino por ser, según el tabloide, la “capital no oficial de las bodas gays” en España.

Tras la legalización en 2005 del matrimonio homosexual, muchos alcaldes se opusieron a que en sus ayuntamientos se celebraran estas uniones. Francisco Maroto, el alcalde de Campillo, que no tiene ningún problema en proclamar su homosexualidad, abrió las puertas de su casa consistorial a las parejas que querían sellar su amor.

Además de hacer felices a muchas parejas, Maroto ha propiciado el renacimiento económico del pueblo, al desarrollarse una industria turística alrededor de las bodas gays.

Desde 2005, Maroto ha casado ya a 140 parejas, el 40 por ciento de ellas entre personas del mismo sexo. Los novios y novias no sólo llegan desde todos los rincones de España sino hasta de Rusia o Estados Unidos, por ejemplo.

Campillo de Ranas in our hearts.