
Hoy 28 de junio es el Día Internacional del Orgullo LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual), o Día del Orgullo Gay, en el que cada año los colectivos LGTB se manifiestan por la tolerancia y la igualdad de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.
La fecha conmemora los disturbios de Stonewall de 1969 que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual. Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como el Stonewall Inn del barrio neoyorquino de Greenwich Village. Se considera que esta fue la primera ocasión en la historia de Estados Unidos, en que la que la comunidad LGBT luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno. . Un año después, 28 de junio de 1970 tuvieron lugar las primeras marchas del Orgullo Gay en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles.
Con el tiempo, otras ciudades fueron organizando marchas similares. Hoy día se celebran actos del Orgullo Gay anualmente por todo el mundo hacia finales de junio o principios de Julio.
«Orgullo LGTB» hace referencia a que nadie debe avergonzarse de lo que es, cualquiera sea su sexo, orientación sexual o identidad sexual.
La celebración del Orgullo Gay se caracteriza por ser muy festiva y colorida, aunque también reivindicativa. Estos son algunas de las reivindicaciones habituales en las manifestaciones del orgullo gay: despenalizar de la homosexualidad en el mundo, acabar con la discriminación contra los homosexuales, legalizar el matrimonio homosexual, adopción de hijos por homosexuales, el respeto a la identidad sexual de las personas transexuales, etc.
En Europa cada año los colectivos homosexuales de todos sus países eligen una ciudad distinta de forma itinerante para celebrar de unificadamente el orgullo LGTB de todo el continente, denominándose a esta marcha Europride.
La marcha del orgullo más importante en España y de Europa es la de Madrid, con más de un millón de asistentes cada año (pudiendo llegar a un millón y medio en la marcha normal y a dos millones en la celebración del Europride en 2007)
Otras marchas de España son la de Barcelona (50.000 asistentes), Sevilla (8.000 asistentes), Valencia, Bilbao, A Coruña, Zaragoza o Palma de Mallorca entre otras.
A nivel europeo también son relevantes París o Londres con unos 500.000 asistentes cada una, Amsterdam y Estocolmo con unos 300.000 asistentes cada una o Roma con 200.000 asistentes.
El orgullo LGTB más multitudinario del mundo es la marcha del Orgullo LGBT de São Paulo, con entre los 2′5 y 3 millones de asistentes.
Toronto, Madrid o San Francisco son las capitales que le siguen en número de asistentes durante los días del orgullo. También destaca el Mardi Grass gay y lésbico de Sídney que a diferencia de las otras marchas del orgullo se celebra en febrero, finalizando el verano austral.
La justicia griega ha comenzado a estudiar este martes si el empleo del calificativo “lesbiana” puede prohibirse a los homosexuales. Así lo reclaman los habitantes de la isla de Lesbos (lesbianos y lesbianas) que denuncian “una confiscación ofensiva” por parte del colectivo gay.
Juana de Arco nació en Domrémy (Francia) alrededor de 1412 en el seno de una familia de campesinos. Pero su vida en el campo, no iba a ser tan tranquila como era de esperar. A los trece años aparecieron en la vida de Juana, sin avisar, el arcángel San Miguel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía, las santas más veneradas del momento, y que Juana supo identificar ya que no podía verlas, sólo oírlas. La santa no ganaba para sustos. Pero después, pasando de intermediarios, sería el propio Dios el que le encomendara personalmente una misión increíble: ponerse al frente del ejército francés para expulsar a los ingleses y coronar como rey al príncipe francés, Carlos. Juana insistió una y otra vez, sobre lo importante que era su mensaje, y así se lo comunicó a un comandante del ejército de la ciudad vecina. El comandante la mandó a ella y a su mensaje divino a freír espárragos. Pero Juana, terca como una mula, siguió en sus trece, hasta que un acólito al príncipe le hizo caso y facilitó su encuentro con Carlos. Juana tenía 16 años y estaba decidida a dirigir un ejército. Mientras se enfrentaba a su padre, que quería casarla, Juana se vistió de hombre y se dirigió a ver al príncipe. Este decidió ponerla a prueba: un familiar se hizo pasar por él. Cuando llegó Juana, ignoró al familiar y encontró a Carlos entre la multitud y le dijo: “Dios os dé larga vida, gentil delfín. El Rey de los Cielos me envía, pues por mí seréis consagrado y coronado. Eres el verdadero heredero de Francia”. Tras este acontecimiento Carlos se reunió con ella en privado y le hizo a Juana “una pregunta que sólo Dios podía responder”. No ha trascendido cuál fue esa pregunta, pero Juana respondió correctamente.
Tras muchas pruebas más y un examen de virginidad (imprescindible para tomar a alguien en serio), llevados a cabo por un consejo de teólogos, Carlos accedió a poner bajo el mando de la joven Juana a un ejército de cinco mil hombres. Juana ya no necesitaba vestirse de hombre, pero sin embargo, siguió luciendo su brillante armadura que le daba apariencia masculina.

