El 14 de julio, una pareja de chicas (Marta E. y Montse P.) salieron a tomar algo al restaurante José Luis. Como es natural en una pareja que apenas lleva un mes saliendo, se dieron algún beso y “algún arrumaco” como reconoce una de ellas. Un impresentable que estaba en la mesa de al lado les increpó diciéndoles, tal y como se recoge en la denuncia: “Sois unas enfermas y tortilleras, iros a vuestra casa, bolleras de mierda”. Cuando una de las chicas le plantó cara al energúmeno, el hombre le propinó una bofetada “con la mano abierta en la nariz”. Las chicas, no dudaron en denunciar los hechos, muy graves, ya que no sólo se sintieron agredidas por los dos clientes homófobos y machistas, tampoco se sintieron apoyadas por el encargado del local que mostró “indiferencia”, como afirma una de ellas: “No sólo existe gente homófoba, también hay restaurantes que lo permiten”.
Desde el establecimiento José Luis, como recoge Público, rebajan importancia a la disputa al subrayar que “no fue para tanto”, tan sólo “un problema puntual”. Jose Luís Ruíz, gerente del restaurante, justifica en parte la reacción de la pareja heterosexual al sostener que “estas señoras, o señoritas (por Marta y Montse) estaban haciendo cosas que no se deben hacer en un establecimiento público”.
La versión de los responsables del restaurante, que se acaba de conocer, sostiene que no se enteraron de nada, como recoge el EcoDiario: “Dicen que hubo una riña por la conducta de una pareja de mujeres en actitud cariñosa. Pero si esto fue así, todo debió transcurrir muy rápido. El matrimonio debió acercarse a su mesa y decirles algo, justo cuando pensaban abandonar el local. La pareja de mujeres se marchó inmediatamente. En cualquier caso, nadie se quejó de nada, nadie nos dijo nada, ni siquiera la denuncia se puso en el interior del restaurante. A la policía la debieron avisar cuando ya estaban fuera. Se nos ha utilizado por ser un restaurante notorio”.
No entendemos qué quiere decir José Luis cuando habla de que se le ha utilizado. No entendemos que nadie se percatara de hechos tan graves donde hubo una agresión y unos insultos en voz alta. No entendemos por qué, ya que se han tomado la molestia de lavarse las manos de responsabilidad en el asunto, no han aprovechado para condenar esta conducta homófoba y en lugar de eso lanzan un dedo acusador y se presentan como víctimas de una campaña de desprestigio. Quizá no fueron indiferentes si realmente no vieron la agresión en el momento, como aseguran, pero ahora que conocen lo sucedido, sí han mostrado una total indiferencia.
El colectivo madrileño COGAM ha emitido un comunicado en el que, además de condenar la agresión, lamentan la “total indiferencia” del personal del restaurante.
COGAM, Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid, quiere denunciar la indefensión ante la que se encontró la pareja formada por Marta E. y Montse P. mientras estaban cenando en el conocido restaurante José Luis.
Mientras Marta E. y Montse P. estaban cenando, el pasado 14 de julio, en el restaurante José Luis situado en el Paseo de la Habana número 4 de Madrid, un hombre y una mujer sentados en la mesa de al lado se levantaron y empezaron a propinarles diversos insultos, tales como: “Sois unas enfermas y tortilleras, guarras, iros a vuestra casa, bolleras de mierda”, pasando el hombre acto seguido a propinarle a Marta E. un golpe con la palma de la mano en la cara que le causó un dolor de nariz, tras lo cual los agresores salieron del local.
Estos hechos ocurrieron ante la total indiferencia del personal del restaurante, siendo especialmente despectivo e indiferente ante los hechos el trato recibido por parte del encargado del local.
Marta E. y Montse P. solicitaron la presencia policial, que acudió al momento, donde tomaron las correspondientes declaraciones. Posteriormente Marta E. procedió a solicitar asistencia médica y denunció los hechos a la policía.
Miguel Ángel González Merino, presidente de COGAM, declara “Todavía hoy en día en una ciudad como Madrid nos tenemos que enfrentar a situaciones de violencia por la homofobia que todavía queda en nuestra sociedad. Es completamente injustificable agredir a cualquier persona por el simple hecho de ser diferente, y es más que condenable éticamente la indiferencia de las personas que están contemplando una agresión sin intentar evitarla. Creemos que los poderes públicos de las diferentes administraciones deben ejercer las acciones pertinentes para garantizar la normal convivencia de los diferentes colectivos que convivimos en la ciudad de Madrid, así como ejecutar campañas de sensibilización contra la homofobia, incluir actividades de concienciación a lo largo del proceso educativo, independientemente de la titularidad de la escuela, y poner los medios necesarios para que estos casos no queden en ningún momento impunes”.