El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, ha anunciado que no permitirá en el futuro la celebración de marchas gays en la capital rusa. Para que os hagáis una idea de cómo es el menda de demócrata, tolerante y abierto de mente os citamos textualmente: ”Hemos prohibido estos desfiles y también los prohibiremos en el futuro. Todo el mundo debe aceptar esto no como un teorema sino como un axioma”. Pero la guinda viene ahora, Luzhkov ha descrito los desfiles gays como “satánicos”.
Esta mente preclara también nos informó de que el mundo sufre una “crisis de fe” que deriva del consentimiento de los matrimonios homosexuales y de relaciones entre personas del mismo sexo, “cuya visión insulta al alma de un adulto” y es “veneno moral letal” para los niños, dice el alcalde. Según las teorías del edil, concluimos que Satán debe ser gay fijo, o le va el vicio cosa mala.
Bueno, ya sólo por morbo os seguimos ofreciendo otras perlas del buen alcalde: “No podemos contemplar con complacencia numerosas demostraciones bajo el disfraz de las iniciativas creativas o la libertad de expresión”, aseguró, al tiempo instó a aplicar medidas rigurosas contra la inmoralidad, referida no a la prostitución, la mafia o cualquiera de esas cosas que tanto se llevan en Moscú, sino a la homosexualidad, claro.
En junio de 2009, Luzhkov utilizó la ofensiva palabra “homos” para referirse a los miembros de la comunidad homosexual cosa que denunció el colectivo LGTB. Finalmente, un tribunal moscovita desestimó la queja.
El colectivo gay de la capital rusa intentó concentrarse también coincidiendo con la celebración de la gala de Eurovisión en Moscú, pero fueron dispersados rápidamente por la policía. Los gays moscovitas creen que estas prohibiciones son ilegales y han amenazado con denunciar al ayuntamiento ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ojalá lo hagan.